lunes, 9 de abril de 2012

La metáfora y la poesía

El payador intenta explicar el sentido de la metáfora y otros recursos literarios y lanza consejos generales para escribir sin tanta complicación.


A Agustín Silvestri, escritor.

Aunque no jui a la academia
más que a la tribuna el Boli,
quiero coplear sobre tema
muy mentao en la poesía:
la metáfora se llama
este recurso esigido
más usao que escarbadiente,
que no hay pueta que no sepa
tirar metáfora al péiper.

La palabrita en cuestión
viene de dos otras griegas:
una es “meta”, que es decir
“más allá”, o sea, letor,
que en un principio el conceto
alude a que lo que dice
no está acá sino allá.
La otra partícula es “fora”
y quiere decir “llevar”,
“portar” o bien “trasladar”.

Entonce si no atenemos
a pura etimología,
metáfora es un recurso
pa llevar a otro lao
lo que se quiere decir
o pa tomar de otro pozo
lagua que no se halla acá.

Pero vamo a lo ejemplo,
que la teoría pura y dura
es más difícil que andar
descalzo por la payunia.

Si yo digo “sos un sol”
estoy metaforizando,
porque usté no es una estrella
pero sí que me ilumina,
me da calor, me calienta.

Ansí, el significao
de “sol” se ve trasladao
a la persona, el ojeto
o término en cuestión,
y la metáfora ocurre
por esa simple cuestión.

Un ejemplo popular,
pa entender mejor la cosa:
“sos un queso”, dice ella
al novio bobalicón
ques blandito y pegajoso,
justamente, medio “queso”.

Hay metáforas complejas,
pero por ahura está bien,
que primero hay que saber
de dónde viene la cosa
pa dispués profundizar
y estudiar mejores cosas.

Otro recurso bonito
tiene nombre medio raro
y es el “oxímoron”…
No se asuste, yo le saco,
en estrofa la cuestión.

Se da el oxímoron cuando
usté agarra una palabra,
supóngase un sustantivo
y le acerca un ajetivo
que ni por pucha ni jamás
la podría acompañar.
Por ejemplos: juego frío,
pena linda, bella horrible,
piedra blanda, pesi coca.

Hay ejemplos más letraos,
pero yo ya le avisé
que no jui a la facultá
y menos hice posgrado,
ansí que tomé prestao
de una vieja biblioteca
lo que trato de esplicar
con coplitas y a mi modo.

Por último, yo le tiro,
el tercer recurso bravo
que utilizan los puetas
pa hacerse un poco los raros.

Se llama la “antítesis”
y se da cuando usté acerca
concetos enemistaos
o mejor dicho contrarios.
Verbi gracia: bien y mal,
alto y bajo, duro y blando.

Como ve, esto e coplear
tiene su laburo estra,
y consiste en aprender
y tener en la libreta
que se lleva en la cabeza
una suerte de recursos
pa quel verso suene lindo,
pegue fuerte y resucite
al que escucha o al que lee.

Ese es el principal fin
de la puesía, compadre:
despertar al que se duerme,
sacudir al embebido,
sacar al hinotizao
del sueño que le han metío.

Pues si un poema no tiene
juerza para emocionar
y llegar al corazón
del que está del otro lao,
yo le digo que es seguro
que la letra ha fracasao.

Este payador curtío
este consejo le da:
si usté pone en un puema
mucha palabra compleja
o se manda contrucione
que no entiende ni Magoya
dispués no se ande quejando
quel público no lo lee.
La primera obligación
del que escribe para otro
es intentar con fervor
hacerse entender, si no
lo que dice queda solo
y se cierra la ilusión.

La regla vale también
para asuntos complicaos:
nunca baje usté los brazos
pa que lo entiendan los otros
aunque tenga peliagudo
asunto para tratar.

Es cierto que muchas veces
lo que el pueta percibe
y quiere comunicar
no es fácil de trasladar
al papel sin complicar
la recepción del común.
Pero también es verdá
que más de una vez, le digo,
mucha puesía “complicada"
no hace más que desnudar
la propia incapacidá
del escriba que la talla.

Ansí que, güeno, le agrego,
no hay que evitar el intento
de llegar al letor simple,
porque si vamo a escribir
solamente en esclusiva
para cultos y letraos
dejaremo muy ajuera
mirando para otro lao
como pingos espantaos
a lectores iletraos.

Y ahura me voy a mi cueva
a buscar el dicionario
porque estoy leyendo a un tal
Guálter Bényamin, el tipo
no se nos priva de nada
y se ha metío con Bodler
otro que al letor común
y al más canchero también
siempre al ruedo desafiaba,
y cada tanto también
terminaba a las trompadas.



9 de abril de 2012



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